El Partido Nacional: ¿una organización criminal?

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En los últimos días, ha salido a la palestra pública, señalamientos contra grandes líderes del Partido Nacional, por sus supuestos vínculos con la corrupción y el narcotráfico, algo que no es nada nuevo, puesto que el hermano del actual jefe de Estado Juan Orlando Hernández y el hijo del ex presidente Porfirio Lobo Sosa, han tenido que enfrentar la justicia estadounidense, por su supuesta participación en actividades ilícitas como lo es el tráfico de drogas. Esta semana, le tocó el turno al mandatario hondureño y a su esposa, Ana García de Hernández; uno es señalado por fiscales estadounidenses de utilizar dinero proveniente del narcotráfico en su campaña política electoral para ser presidente, y la otra, por haber participado en el desvío de al menos 280 millones de lempiras, de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, así lo señala la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), en la documentación presentada en el caso de corrupción denominado “Caja Pandora”.

El PN es una de las instituciones políticas que más ha sido golpeada por la justicia, ya que muchos de los que ocuparon grandes cargos dentro de los gobiernos que tuvieron la oportunidad de presidir, están siendo señalados por sus vínculos con la corrupción y con el narcotráfico, tanto así, que en todos los casos de corrupción presentados por la MACCIH, están involucrados miembros del partido oficialista. Pero tal parece que esta es una novela de nunca acabar, ya que pese a los fuertes señalamientos que ha recibido  el gabinete de gobierno actual, las cosas en el país siguen igual, los que ostentan cargos públicos y son mencionados en actividades ilícitas, solo se saben escudar bajo el discurso que “son inocentes” y que es la oposición la culpable de todo, y para variar, cuentan con el apoyo de organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), quien desde las elecciones y el fraude electoral, han avalado el accionar del gobierno, pero lo que aún mas sorprende, es la doble moralidad del presidente de los Estado Unidos de América, Donald Trump, quien llama dictadura a los gobiernos de Nicaragua y Venezuela, pero da su respaldo al jefe del régimen nacionalista Juan Orlando Hernández, a pesar de los fuertes señalamientos por llegar a  la presidencia de Honduras mediante un fraude electoral, y más aún, por sus vínculos con la narcoactividad. 

En otros partes del mundo, la población ha hecho caer gobernantes por haber cometido actos “reprochables” de menor magnitud, tal es el caso de Puerto Rico, que con tan solo 12 días en manifestaciones, su gobernador renunció al cargo, pero en Honduras, casi la mayor parte del gabinete de Gobierno, están vinculados con la narcoactividad y con el saqueo de fondos de instituciones públicas, y pese a ello, el pueblo se encuentra en total tranquilidad, utilizando las redes sociales como mecanismo de protesta y esperando que otros actores (externos), vengan a resolver problemas que corresponde enfrentar al soberano hondureño. 

Las denuncias de tener un narco gobierno cada día crecen y se multiplican, por tanto, la credibilidad en la institucionalidad va cada día más de pique, si ya se robaron un proceso electoral descaradamente, lo pueden volver a hacer sin  ningún problema, ya que el partido de gobierno es quien maneja los tres poderes del Estado, las instituciones públicas, la fiscalía, las fuerzas armadas y además cuenta con el respaldo de la embajada de los Estados Unidos y de los que representan poder económico  del país. La situación política , económica y social es cada vez más crítica, el país se enfrenta a crisis tras crisis, y tal pareciera que la única solución es que la población salga a exigir masivamente a las calles, la renuncia del actual mandatario y de todo su gabinete, mediante los mecanismos y procedimientos que establece la carta magna, y luego, pedir que se refunde el país desde todas sus estructuras, y para ellos, es imprescindible convocar a una asamblea nacional constituyente, de lo contrario, el país seguirá hundiéndose cada día mas, y al ver que nadie está dispuesto a luchar por la patria que los vio nacer, la salida será la misma: salir en caravanas rumbo a otros países. 

 

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