MÁS TRANCAZOS, MÁS CORRUPCIÓN Y MÁS POBRES

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El 1 de abril del presente año, entraron en vigencia dos nuevos aumentos al bolsillo de la población hondureña. Tales aumentos son: un incremento del 10% en la tarifa de la energía eléctrica y aumento a los precios de los combustibles.

Por otra parte, grandes escándalos de corrupción han envuelto a los últimos gobiernos nacionalistas, entre los más destacados están: el robo al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), Caja Pandora, Caja Chica de la Dama, Red de Diputados, Caja Chica del Hermano, en los cuales se drenaron grandes cantidades de miles de millones de lempiras.

Pese a que hubo un crecimiento económico en el año 2018, creció la pobreza en el país, ya que los índices de pobreza en Honduras pasan del 65% al 68% es decir, más de seis millones de personas viven en condiciones precarias. Y de este colectivo, el 44 por ciento; es decir, 3.9 millones viven en la pobreza extrema.

Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), señalan que la población actual del país es de 9 millones 100 mil habitantes, por lo cual, aproximadamente, 7 de cada 10 personas son pobres.

Al fenómeno de la pobreza, se suma otra realidad: el subempleo es de 56 por ciento y del total de asalariados, el 75 por ciento recibe menos de la remuneración de subsistencia

Por otro lado, en el cierre del 2018 se reportó un crecimiento económico entre 3.8% y 4% sin embargo, estas cifras no resultaron suficientes para provocar un giro en la reducción de la pobreza.

Haciendo frente a las adversidades económicas.

José Manuel Serén, (más conocido como “chepito”), es un joven nativo de la aldea San Rafael de Jesús de Otoro del departamento de Intibucá. Estudiante de la carrera de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Serén logró graduarse de Educación Media, por lo que decidió salir adelante, dar un paso más al frente, por ende, decidió probar suerte y hacer la Prueba de Aptitud Académica (PAA) en la UNAH.

La realidad de muchas familias del interior del país es muy crítica, ya que en zonas rurales aproximadamente uno de cada 5 hondureños vive en pobreza extrema o con menos de US$1.90 al día, según el Banco Mundial.

Pese a todo, Chepito pasó la PAA y logró ser uno de los pocos estudiantes “pivilegiados” (cuando la educación es un derecho) en acceder a la educación superior del país.

Serén se vino a Tegucigalpa sólo con 500 lempiras en mano, sin nadie que le esperara, sin tener siquiera un techo para pasar una o las noches que fueran necesarias, por suerte o casualidad de la vida, se encontró con una mujer llamada “Lilian Cantor”, quien se dedicaba al reciclaje y fue ella quien le tendió la mano, dándole un espacio para que Chepito por lo menos descansara.

La promesa que Chepito hizo al venirse de su lugar fue: “si en una semana no podía resolver, o no tenía el coraje de poder seguir adelante, tenía que volver a casa”.

“La vida en la Universidad no es fácil, la capacidad económica limita”, dijo Serén.

Pese a no tener recursos, Chepito siguió luchando en la UNAH, y en una ocasión Chepito se percató que en la máxima casa de estudios habían lanzado concurso para optar a una beca, por lo cual, él tomó la decisión de postularse, presentó toda su documentación y al final pudo obtener la beca.

“Hubo un año en el que producto de los recursos económicos no estudié, pero luego, cuando lo de la beca fue favorable, hasta las notas cambiaron, ya eran de excelencia académica, ya miraba que en realidad podía obtener mi título, la limitante del dinero se ve reflejada” expresó Serén.

En el año 2017 cuando el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU), estaba en su gran auge y en lucha en contra de las normas académicas y el plan de arbitrios (por considerarlos una práctica mercantilista y privatizadora), las autoridades de la UNAH expulsaron por 10 años a Chepito y a 18 jóvenes universitarios más, llevándolos también a los tribunales de justicia para que fuesen juzgados y judicializados.

Además de ser expulsado y procesado a Chepito le quitaron la beca, “la conciencia social siempre está, la lucha contra las injusticias, el querer que los demás tengan también una oportunidad de estudiar. La universidad con el Plan de Arbitrios, va disminuyendo la posibilidad de estudiar a las clases más desposeídas, como: los campesinos, los pueblos indígenas y a las personas con escasos recursos económicos” manifestó Serén.

En el año 2018 la Corte Suprema de Justicia (CSJ) emitió una resolución donde ordenaba a las autoridades de la UNAH reintegrar de manera inmediata a los estudiantes que habían sido expulsados, ya que dicha medida se consideraba “ilegal y violadora a derechos constitucionales”.

A la fecha, a José Manuel Serén solo le faltan cuatro clases para obtener su título de Licenciado en Periodismo, de las cuales, tres está cursando en el actual periodo académico.

“En Tegucigalpa a veces se come, a veces no se come, a veces lo que importa es ir a estudiar aunque sea con el estómago vacío”, apuntó Chepito.

¿Qué influye para que la pobreza crezca año con año?

A criterio de Ismael Zepeda, economista del Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH), la mala gestión del gobierno como administrador del Estado, es uno de los principales factores que influyen para que la pobreza en el país vaya en aumento.

A criterio de Zepeda, las políticas públicas que se vienen implementando durante las últimas tres décadas hacen que el poder adquisitivo, la empleabilidad, y las condiciones de la administración pública, empeoran la situación del hondureño.

Asimismo Zepeda dijo que la aprobación del empleo por hora, en la cual, la contratación se da por una modalidad donde se le paga al trabajador menos del salario mínimo, por ende si el trabajador no tiene la capacidad de adquirir bienes y servicios básicos, hace que también permanezcan en condición de pobreza.

“Ahora en salud, si usted se necesita operar tiene que comprarle hasta los guantes a los médicos” indicó el economista, al tiempo que señaló la ineficiencia del gobierno ya que hace que se pierda el elemento de bienestar que tienen los estados.

Otro factor que expresó Zepeda, es la inoperatividad de la empresa privada, la cual termina siendo ineficiente para realizar la contratación de personal de manera masiva con sueldos y salarios dignos.

Según Zepeda, el tercer factor que influye en el crecimiento de la pobreza, es la desigualdad entre los dueños del capital, con los que tienen el trabajo; ya que no generan empleo masivo, ni sueldos y salarios dignos, lo cual hace que incremente el fenómeno de la pobreza.

“Los rangos de pobreza en los últimos 20 años ha sido del 60% al 70% y la peligrosidad de este indicador n o es la pobreza como tal, sino, la extrema pobreza, que es, personas que no pueden ni consumir ni siquiera los bienes y los alimentos de la canasta básica, los alimentos necesarios para mantener una movilidad” lamentó Zepeda.

Según el economista del FOSDEH, en 2018 más de 3 millones ochocientas mil personas, es decir el 45% de la población de Honduras está en extrema pobreza, lo cual resalta que el deterioro de la calidad de vida de los hondureños va a pasos agigantados.

“El Banco Mundial nos ha catalogado como el país más pobre de la región latinoamericana y el tercer país a nivel mundial más desigual, es decir, que los ingresos que se generan en un país quedan en pocas manos, solo nos supera Haití y Sudáfrica” , informó Zepeda.

La baja productividad del país, migración, violencia, suicidios, entre otros más, son los efectos que trae consigo la pobreza.

“En nuestro país ya se comienza a hablar de un ciclo perverso porque el que nace pobre, crece pobre, se reproduce pobre y muere pobre”, manifestó Zepeda, al tiempo en el que destacó que es raro los casos o excepciones a la regla los que logran romper dicho ciclo, y que es más fácil que alguien de la clase media llegue a ser pobre, que un pobre salte a la clase media, por las políticas públicas y por las condiciones de país.

A criterio del economista, el principal cáncer de Honduras es la pobreza. “Ni siquiera el gobierno cumple la ley del salario mínimo, ya que hay un 20% de empleados públicos no lo ganan, porque los contratan por programas y proyectos”.

A todos los factores anteriores también se le suma la corrupción, ya que es una de las principales barreras para el desarrollo.

Si hubiera mejor transparencia en la asignación de recursos, una eficiente línea presupuestaria en Salud y Educación, mejoraría las condiciones de las personas, por ende, el sueldo fuera destinado a los otros bienes que cubre el estado, es decir, si ya se tiene buena salud y educación, las personas destinarían sus recursos a mejor alimentación, turismo y otras cosas que ayudarían a dinamizar la economía y generaría más empleo, más ingresos para la familia, por tanto ya no sería el ciclo malvado de la pobreza, sino el ciclo beneficioso de la riqueza.

Por otra parte Margarita Pavón, también economista, dice que, según las cifras que se manejan, fue en el periodo del ex presidente José Manuel Zelaya, cuando se pudo reflejar una baja a los índices de pobreza, ya que era un modelo económico cuya premisa fundamental era dinamizar la demanda interna y por tanto dinamizaron un tanto la economía del país.

Asimismo, Pavón señaló que el principal problema y generador de pobreza es el modelo económico, ya que se privilegia al sector empresarial en detrimento de la fuerza de trabajo, ya que por querer incrementar la ganancia de los sectores productivos disminuye el costo de la fuerza de trabajo, lo cual afecta mucho las condiciones de pobreza e inseguridad familiar.

“Las caravanas de compatriotas son producto de las condiciones de miseria y de empobrecimiento constante y acelerado de nuestra población” dijo la economista.

El economista Ismael Zepeda dijo que la pobreza va a aumentar, y que con el hecho de que la energía haya aumentado en un 10% es un elemento que también influirá, ya que a los trabajadores no se les dará un aumento en su salario para que puedan pagar el alza, sino, los productores aumentaran el precio de los bienes y servicios para pagar el aumento, y quienes terminarán pagando el aumento a la energía, no solo de los hogares sino también de los empresarios, es la población hondureña.

Por lo antes mencionado, el poder adquisitivo de las personas va disminuyendo, lo cual es determinante para que nuevas familias sean bienvenidas a los altos índices de pobreza. Asimismo, la salud, educación, precio de los combustibles, la depreciación del lempira frente al dólar, y oros elementos más, también dejarán su granito de arena para aumentar las familias pobres en Honduras.

Honduras es uno de los países más pobres de América, ya que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la lista de los 18 países con mayor pobreza, la encabeza la nación hondureña con 67,4% y le sigue Paraguay con 54,8%. Otros países con fuerte nivel de pobres son El Salvador, con 46,6%, Costa Rica, con 44,3%, y República Dominicana con 41,4%.

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